lunes, 18 de abril de 2011

Sexo para el éxito

La energía sexual nos conduce al éxito
Me encuentro muy feliz de estar de nuevo con vosotros, amigos. Este artículo va especialmente dirigido a todos los que en el anterior (“Noches de éxito”), se quedaron con ganas de que hablara más sobre el papel del sexo en nuestras vidas.

El fracaso de las relaciones sexuales puede tener su origen en tres aspectos distintos o en la interacción de ellos entre sí.

     1.- Disfunciones o problemas orgánicos o fisiológicos.

     2.- Disfunciones emocionales o psicológicas.

     3.- Una mezcla de ambos factores. Esto último sería lo normal si algún aspecto de los dos anteriores se deteriorase, ya que mente y cuerpo están estrechamente interconectados.

Existen muchos profesionales en este campo que están ayudando a mucha gente a erradicar falsos conceptos y erróneos comportamientos, introduciendo las claves necesarias para una conducta sexual satisfactoria.

Yo, como profesional de la mente, trataré desde ahí los problemas. Primero quiero hacer un pequeño enmarque del tema.

Creo y siento a través del trabajo que realizo, que nuestra sociedad se encuentra mediatizada por falsas creencias respecto al sexo que nos vinculan a una visión muy pobre y limitada del mismo. Como habitualmente os voy comentando, la estructura de nuestra mente se encuentra formada por diversas creencias provenientes de millones de pensamientos incesantes e inconscientes. Estas creencias pueden ser la base del éxito o la base del fracaso continuo y del decaimiento emocional.

Debido a nuestra cultura y a la influencia de la religión en ella, apenas conocemos lo que es el sexo, o más bien lo que es la sexualidad. En occidente, puede verse habitualmente a través de la gran pantalla, que la sexualidad se reduce al momento inicial del deseo, a un mínimo disfrute del cuerpo y, por último y en breve espacio de tiempo, al clímax u orgasmo. Así, sentimos frecuentemente que el sexo es una energía de “descarga” y nada más. Una vez concluidos estos aspectos, quedamos absolutamente desconectados de la frecuencia vibratoria de la sexualidad hasta el próximo ciclo que es exactamente igual a todos los anteriores.

Desde mi especialidad, el sexo y la sexualidad son frecuencias vibratorias en las que podemos permanecer casi permanentemente en su campo si lo deseamos, ya que son energías que provienen de un estado y una determinada frecuencia mental. Así pues, la sexualidad es un campo energético de enormes magnitudes, de tremendo poder para “hacer reales nuestros sueños y proyectos”. Es el útero Universal de la Creación, la energía que nos conecta a todos, la energía infinita donde se gesta la realidad.

En la energía sexual existe un inmenso potencial energético, pero este campo no lo conocen todos. La mayoría de la gente tiene una sexualidad de “andar por casa”. Y todo esto que expongo nada tiene que ver con drogas o con sucedáneos, y sí con un estado de conciencia despierto. Los que más suelen acercarse a ello son las personas orientales. Allí es más natural entender lo que expongo, sencillamente porque conocen la conciencia de la que hablo a través de la meditación.

No pretendo amigos que copiemos artificialmente otros enfoques o creencias, tan sólo que nos abramos a un nuevo campo de entendimiento, a nuevas formas de ver y conocer la Vida.

Apenas conocemos el poder de la energía sexual
Una vez abiertos a lo nuevo, a otra visión del sexo, podemos conectar con partes más esenciales de nosotros mismos sin tener que “ser como ellos”. Podemos abrirnos a otro estado de la sexualidad que nos conduce al éxito.

Cuando falla la mente, cuando no tenemos introducido en nuestro hemisferio derecho o inconsciente una estructura de merecimiento ni de equilibrio, nuestras emociones y nuestro mundo psíquico están inestables y, por tanto no existen creencias de apoyo que sustenten relaciones sexuales de éxito. Cuando tenemos falsas creencias sobre nosotros y los demás, éstas se expanden al terreno sexual, contaminándolo. Nuestra zona oscura mental o nuestro “depredador interno”contamina directamente nuestra vivencia respecto al sexo.

Esto significa que así como es mi vida, así como es mi estado interno, así como son mis creencias sobre mí mismo, así viviré mi sexualidad. Un estado interior basado en la carencia afectiva, en el miedo, en la rabia, en la negatividad y el victimismo, en la baja autoestima, en el ansia de poder y de ser visto antes que nadie, proviene de sentimientos profundos de inferioridad que derivarán tarde o temprano en trastornos sexuales en los que la persona se dañará a sí misma.

Se me ocurren distintas clasificaciones para hablar sobre este tema. La primera es la siguiente:

1.- Las personas que tienen pareja.

2.- Los que no la tienen. Y

3.- Aquellos que viven desesperadamente el sexo (cualquiera de las dos anteriores podría situarse aquí).

La segunda clasificación es la siguiente:

1.- Los que apenas tienen encuentros sexuales.

2.- Los que tienen problemas con el sexo, con pareja o sin ella. Y

3.- Los que viven desesperadamente el sexo porque éste es una compensación a una carencia emocional o de autoestima.

En la primera clasificación, al igual que en la segunda, los que tienen pareja muchas veces suelen tener unas creencias negativas o limitadoras. Son falsas creencias sobre la propia sexualidad o la de su pareja. Generalmente y a veces inconscientemente, esperamos que el otro resuelva nuestros problemas en este campo. Creemos poseer al otro y viceversa y esta falsa creencia nos desconecta totalmente de nuestro propio potencial y de las posibilidades de éxito en el encuentro sexual con el otro.

Las personas que apenas tienen encuentros sexuales, son personas generalmente apáticas o tendentes a estados depresivos, o por el contrario, personas estresadas. También pueden haber experimentado encuentros difíciles o no haber tenido apenas encuentros de ningún tipo, habiendo “tirado la toalla” ante su propio desánimo y su creencia como persona fracasada.

Respecto a los que viven desesperadamente el sexo, como ya he señalado antes, son personas que utilizan encuentros sexuales intensos y de rápida energía de descarga, que les condicionan a seguir “enganchados” de forma continua en este proceso. Aquí se utiliza el sexo como compensación a un estado de carencia interno. Este es el caso de diversos personajes en “La patata sabe de ti”, donde la utilización de los demás para llenar un estado de vacío interior, da lugar a determinadas adicciones al sexo compulsivo o a relaciones o vínculos insanos. Así, Juana, utiliza su sexualidad para llenar un vacío provocado por la sensación de fracaso ante los hombres, la utiliza para no ver su soledad y su sentimiento de minusvalía. Cree dominar así al hombre y complace su necesidad de venganza frente a él.

Aquí vemos que el sexo no es ni mucho menos, meras respuestas condicionadas a distintas situaciones de placer que hay que descondicionar, sino algo muy profundo que conecta de forma directa con la autoestima de la persona y con el amor a sí misma.

Por su parte, Mara, busca desesperadamente lo que no tiene con Álex, su pareja. Lo busca fuera, en otro hombre, sin darse cuenta que antes es necesario que mire dentro de sí y vea qué parte de ella misma está atrayendo las circunstancias negativas en las que se encuentra. Por ello, lo que encuentra fuera de su pareja, responde de la misma forma que su compañero y entonces, es cuando empieza a plantearse a través del despertar de su conciencia, provocado por el dolor, otra visión más profunda del problema que la liberará de seguir en la improsperidad y en la pobreza de relaciones. Cuando entramos en esa visión profunda, comenzamos a entender lo que nos conduce hacia el sexo para el éxito y lo que nos aleja de él. Nos preguntamos cómo nos valoramos a nosotros mismos, cómo nos tratamos y si nos creemos merecedores de todo lo mejor, de las mejores experiencias, más allá de las relaciones que estemos teniendo en ése preciso momento.

Cuando nos creemos valiosos y merecedores de lo mejor, nuestras relaciones sexuales son de alta calidad y nos conectan con la energía más sublime del sexo, la energía de la creación del Universo.

Algunos de vosotros podréis decir: “ya, ¿y si mi pareja no conecta con esto?”. Pues sí amigos, esto supone un problema a tratar. Es el caso de Jorge con Juana, el personaje que expuse anteriormente. El quiere tener con ella una unión profunda e intensa a través de la energía sexual (que ya había conocido en su crecimiento), y ella huye constantemente de ese estado mientras practica el sexo con él de una forma compulsiva. Está claro, en el caso de Juana, que no quiere sentir conexión alguna y que sólo busca el desenlace final para atribuirse un logro más frente al hombre. Juana quiere tener la falsa sensación de poseer a “su víctima”, para luego, dejarle tirado emocionalmente. Por supuesto amigos, todo esto inconscientemente, ya que ella solo encuentra tras el acto en sí, una alta liberación de tensión provocada por el esquema mental subconsciente de carencia y de minusvalía de sí misma ante los hombres.

En pareja, cuando utilizamos el sexo para complacer o manipular al otro, nos alejamos de un estado de éxito interno y profundo, nos alejamos de una energía que nos conecta con nuestra verdadera esencia y, más allá de obtener lo que buscábamos, nos encontramos sumidos en una sensación de mediocridad que no es nuestro auténtico Ser.

También en la relación de pareja, en muchas ocasiones, uno de los miembros despliega una demanda continua, una exigencia hacia el otro que tiene su origen en una estructura mental apoyada en la pobreza. Entonces aparecen sentimientos que provienen de la zona oscura o del depredador que existe en nuestra mente y que no es sino nosotros mismos. Estos pensamientos son del tipo: “tú debes darme placer y si no es así, te lo haré pagar de una forma u otra”. ¿Cómo podemos así tener una vinculación sexual con la pareja satisfactoria y profunda? Imposible, amigos.

Cuando tenemos relaciones sexuales con esta dinámica interna automatizada por los miles de pensamientos y sensaciones incesantes que nunca se paralizan ni  ralentizan su frecuencia, no podemos estar en nosotros mismos ni en nuestra propia energía sexual. No conectamos con ella y, desde ese lugar, el sexo dista mucho de ser éxito y disfrute.

La energía sexual hace realidad los sueños
Conectar es estar en el centro de la energía sexual, en el centro de la energía que se manifiesta a través de las múltiples sensaciones que se presentan en nuestro cuerpo, es “habitar nuestro cuerpo”, sentirlo.  Así conectamos con el éxito y el placer, lo damos y lo recibimos de forma fluida y natural, fluye a través de nosotros sin desconexiones. Es entonces cuando hemos logrado que la parte pensante de la mente se aparte, deje de interrumpirnos, nos obstaculice la intensa vivencia de placer.

Cuando se habita el cuerpo y se deja la mente de lado (la mente pensante), increíblemente conectamos con el otro sin pretenderlo. Sabéis que mi frase preferida es “sé una luz para ti mismo”. Si no tenemos luz, poco podemos dar. Si no sabemos valorar nuestra esencia y sentirla, nuestros vínculos serán vínculos insanos, cuya finalidad será únicamente llenar un vacío. Serán vínculos pobres, inestables, desequilibrados y, sobre todo, no nos apoyarán ni facilitarán nuestro crecimiento. La interacción con este tipo de personas es una interacción basada en el ego, en el interés por creer que soy más que el otro, o que soy “algo”cuando en realidad no lo creo ni lo siento.

Como veis amigos, creo que sigo extendiéndome mucho más de lo deseable. Prometo poco a poco ir esmerándome en ello. Me gustaría entrar en el resumen de hoy. En el próximo artículo seguiré con este tema para matizar algunos aspectos.

Sexo para el éxito es entrar en una vibración dinámica y creativa conectada con el origen de las cosas y de la Vida. Es una sensación interna de merecimiento, de sentir que somos capaces de atraer las mejores experiencias, lo mejor. Es una sensación de sentir plenamente nuestra valía como seres humanos únicos e irrepetibles.

Es necesario entrar en la esencia verdadera de la energía sexual si queremos conocer el éxito en nuestras vidas, si queremos llegar a hacer realidad nuestros sueños más anhelados. Para ello tenemos que cambiar los conceptos mentales y los archivos encerrados en nuestra mente inconsciente, tenemos que tirarlos ya que son viejos e inservibles y HACER HUECO (Fórmula del Éxito) para más tarde introducir NUEVAS formas de pensar y sentir que nos conducirán a experiencias creativas que traerán abundancia y riqueza a nosotros.

Las personas creativas, los artistas, los innovadores, conocen todo esto muy bien, aunque a veces no sean conscientes de ello plenamente.

En el sexo para el éxito, la mente pensante está “out” y el verdadero protagonismo se encuentra en la corriente física, emocional, energética, y por ello, espiritual. Es espiritual porque esta corriente nos conecta con nuestra verdadera esencia y es sublime. Esta energía es la esencia del origen de las cosas, de lo terrenal, también del Universo y de la energía de la creación. Si nos conectamos con esta energía llevaremos a cabo proyectos de éxito, haciéndolos reales. Por ello, el sexo para el éxito, es “hacer real” lo que nos propongamos.

Hemos venido al mundo a hacer reales nuestros proyectos, a estar enraizados con el poder del momento presente, a estar por tanto liberados del pasado y de las posibles limitaciones que nos introdujeron otras mentes cuando aún éramos niños.

El sexo para el éxito nos proporciona un equilibrio energético y emocional y nada tiene que ver con buscar de forma continua y obsesiva encuentros sexuales, sino con quedarnos con la energía de la atracción, del placer, del encuentro, más allá de todo clímax y de toda compulsión por llenar un vacío. Primero es necesario sentir esa energía en nosotros mismos y luego se dará una vibración que atraerá al otro con el fin de crear una conexión con el Útero universal.

Cuando utilizamos el sexo para sentir tal o cuál cosa: poder, belleza, seguridad, etcétera, entonces estaremos fuera del sexo para el éxito y posiblemente estas relaciones o vínculos nos llevarán al fracaso emocional y personal.

Os propongo una idea para meditar antes del próximo artículo. Si las personas de éxito, los grandes innovadores, los que disfrutan verdaderamente del poder de la creación y de la Vida, los que se adelantan a su tiempo, están conectados con esta vibración y con esa maravillosa energía sexual, ¿conocemos nosotros realmente esta energía de la que hablamos o lo que vivimos es un sucedáneo de la misma?

Una frase final: “la energía sexual para el éxito está dentro y fuera de las relaciones sexuales, pulula por todas las áreas de vibración de éxito”.

Un gran beso para todos y espero que os haya ayudado a meditar sobre el tema. El lunes posterior a semana santa hablaré sobre los sentimientos de inferioridad en el sexo, también cuando la pareja no está conectada a nuestras necesidades y cuando el sexo “casual” es la absoluta y única necesidad. Hasta muy pronto amigos y gracias profundas por estar ahí. Estamos conectados. Mayte Pascual.

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